respirar en el parto - tu matrona

Aprender a respirar para el parto

¿Cómo se aprende algo que de manera innata sabes hacer?

Lo primero que hacemos al nacer es respirar, es el instinto primario que antes se desarrolla porque es requisito imprescindible para vivir.

Entonces… ¿por qué pensamos que para parir hay que aprender a respirar?… ¿qué hemos hecho los profesionales sanitarios para hacer creer a las mujeres que alguien tiene que enseñarles a respirar en uno de los momentos más cruciales de su vida?

Probablemente ya hayas pasado en tu vida momentos intensos, tanto de alegría y felicidad, como de dolor y congoja y nadie te enseñó como debías respirar para sobrellevarlos…simplemente lo hiciste porque no te quedó más remedio… probablemente si has vivido más de una vez alguna de estas situaciones (sobre todo las de dolor y congoja), habrás podido experimentar que cuando ya se ha pasado por esas situaciones se afrontan con más serenidad, con más resiliencia… no es que duelan menos, sino que tienes recursos a los que acudir para poder salir más airosa de la situación.

Eso sí que es importante y valioso… darte recursos para que tengas donde agarrarte en los momentos más intensos del proceso del parto y es algo en lo que creo que cojeamos en las charlas de educación maternal… y si a eso le sumamos una situación como una alarma sanitaria y que el contacto entre nosotras es más telemático que otra cosa, pues… apaga y vámonos…

No negaré que cuando el parto va evolucionando es valiosísimo tener a alguien al lado que te anime, que te aliente, que te diga lo bien que lo estás haciendo y que te ayude a centrarte en tí, en tu proceso, en dejarte llevar por tus sensaciones y dejar a un lado tu mente pensante para que tu mente más instintiva y mamífera tome las riendas .

Y ¿cómo puedo hacer esto?

Pues lo primero es saber que el parto es un proceso fisiológico para el que tu cuerpo está diseñado, sino nos hubiéramos extinguido hace millones de años.

Este proceso que va ganando en intensidad, conforme va evolucionando tiene un final… y el fin es el mejor de todos los «fines» posibles… es la llegada de tu bebé a tus brazos, ese bebé que has estado esperando, deseando y soñando durante 9 meses y medio, cuarenta semanas, 280 días…

¡Cada contracción te acerca un poco más a él!

Ayuda y mucho crear un ambiente propicio, intenta estar en casa sólo con tu acompañante (a quien tú elijas), esa persona que te da seguridad, que te sabe consolar, que se ha preparado contigo y con quién has hablado de qué es lo que te gustaría hacer y que no.

Luz tenue, aromaterapia que te induzca la relajación, música relajante…

Cuando inicie la contracción, acompañala, no luches contra ella… nota como viene, déjala fluir, respira al ritmo que te marque y permite que se marche.

De todo esto va la respiración en el parto… de aceptar, de no luchar, de dejarte llevar…

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